Ir al contenido principal

La obsesión de un demonio - Capítulo 4

Capitulo 4 


El secreto de Sasuke


Sasuke

Ya estoy fastidiado de los constantes parloteos de Naruto y las obvias intenciones de Sakura para acercarse a mí. Cuando acepté venir con ellos a Ichiraku, solo lo hice con la intención de ver si me topaba con cierta chica de cabello azulino y ojos blancos. Salió de misión con su equipo al día siguiente de que pasáramos el tiempo juntos, hace cuatro días, y se supone que debió llegar ayer, pero no lo hizo.  

Y estoy solo un poco desesperado. 

Frustrado por el simple pensamiento de imaginar lo que el perro ha podido querer intentar con ella durante estos días.  

Espero que lo pongas en su lugar nena. 

Sé que está bien, porque a pesar de mis intentos por controlarme, envié un halcón en su búsqueda con un mensaje, del cual recibí su respuesta una hora después, avisándome que se habían atrasado por una emboscada, pero que no había heridos y ya venían camino a la aldea. Es una suerte que haya tomado la precaución de adiestrar mi halcón para que solo le entregara los mensajes cuando estuviese sola, de ese modo nadie sospecharía de nosotros. 

Además, esas dos palabras al final de la nota lograron calmar un poco mi enfado. 

Te amo. 

No puedo negar, que es agradable que ella sienta eso por mí, porque es lo que yo siento por ella, a pesar de que no se lo diga tan frecuentemente como ella lo hace. Y ahora mismo solo la quiero tener entre mis brazos, ya estoy odiando los días sin ella, antes ya lo hacía, pero ahora es mucho más. Odio las noches en las que no se puede quedar en mi casa, así como los días que no puede salir de su maldita mansión por estar haciendo tonterías de su clan, ya no quiero tener que estar robando momentos con ella, cuando puedo tenerla para mí en nuestra casa si tan solo accediera. 

¡Oh, siguen aquí! La voz de Kakashi me sacó de mis pensamientos. Se sentó a mi lado sonriéndonos a los tres detrás de su máscara. 

¡Hasta que llega sensei! Ahora sí estamos el equipo siete completo Sonrió el idiota de Naruto, de esa manera que es incompresible para mí. 

¿Por qué tardó tanto? Reclamó la fastidiosa de Sakura. 

Yo me limité a quedarme en silencio, realmente no me interesa lo que estuvo haciendo con su tiempo. Yo ni siquiera quería estar aquí. 

¿Dónde estás nena? 

Recibiendo el informe del equipo ocho que acaba de llegar de una misión Comentó sin mucho interés, para luego pedir su ramen. En ese momento mi atención estuvo completamente en él, significa que Hinata ya regresó. 

Oh, ellos tres faltan por hacerse su chequeo trimestral Comentó Sakura algo pensativa Cuando vea a Hinata se lo recordaré. 

Hinata-chan… De inmediato miro al idiota rubio que acaba de mencionar a mi mujer de forma tan… ¿Soñadora? No me gusta nada que la nombre con esa estúpida voz El festival del mes pasado utilizó un kimono ajustado… No sabía que debajo de su ropa tuviese un cuerpo tan… 

¡Serás tonto, NarutoPor primera vez en mi vida, agradezco las reacciones exageradas de Sakura, al golpear al Uzumaki en la cabeza ¡Eres un pervertido! 

¡Yo solo digo que es bonita, Sakura-chan! Se quejó Naruto mientras lleva su mano a su cabeza, sonriendo con fingida inocencia. 

Sé bien de qué kimono está hablando el idiota, porque yo mismo me tuve que contener de no arrastrarla a mi casa apenas la vi con esa ropa puesta. Sin embargo, no soporto escucharlo hablar de ella, no quiero que ni siquiera mencione su nombre. ¡Maldita sea! Ella estuvo enamorada de él por mucho tiempo, y ahora que es mía no voy a permitir que Naruto me la quiera quitar. 

No, ella me ama a mí. 

Ella ya no siente nada por Naruto. 

¿Estás bien SasukeEnarco una de mis cejas hacia Kakashi, no entiendo su cuestionamiento Tienes el Sharingan activado. 

Bufé hastiado. ¡Por supuesto que lo tengo activado! Todo por el idiota y sus estúpidos halagos para mi chica… 

¿Estás molesto Sasuke-kunSakura me toma el brazo y joder, me molesta. La alejo de mí bruscamente sin importarme las miradas de reproche de Naruto, o el análisis de Kakashi. Me pongo de pie, dispuesto a buscar a la causante de mi desesperación. 

Me voy Es todo lo que digo, y salgo malhumorado a las calles de La Hoja. 

Por un momento pienso ir directamente a su habitación, pero me detengo. En el último par de meses ella ha llegado directamente a mi casa después de cada misión, cuando yo estoy ahí, para avisarme que volvió o simplemente a pasar el rato conmigo. Sonrío por ese hecho, de que ella luego de entregar su informe, no va directamente a la mansión Hyuga, sino que viene a mí. Sé que internamente ella siente que es su hogar, y necesito convencerla de que termine de aceptarlo. Que se mude conmigo de una vez y mande a la mierda las reglas de su clan. 

Será difícil, ese tema nunca lo concluimos o provoca discusiones entre los dos. Pero ahora mismo solo me importa hallarla y tenerla para mí todo lo que se pueda. No pierdo el tiempo y me apresuro en llegar al distrito Uchiha, atravieso el gran portal dirigiendo mis pasos por el camino de adoquines que Hinata me había ayudado a restaurar, incluso eligió los postes de luz que se encuentran estratégicamente equidistantes para darle luz a todo el lugar por las noches, ya que ella solía decir que daba un poco de miedo tanta oscuridad. Algo irónico dado que ahora está conmigo, siendo yo alguien que pasó gran parte de su vida sumergido en el rencor y la sed de venganza, fácilmente puedo describir eso como oscuridad.  

A mi alrededor los escombros de las casas destruidas han sido retirados en su mayoría, todavía falta trabajo, pero creemos que para el próximo mes el distrito Uchiha se verá más abierto, por las casas que ya no estarán, y solo quedarán las pocas que conservan una estructura resistente. No es que me interese mucho, por ahora solo vivo yo y la mansión de mi familia ya se encuentra completamente remodelada. Pero Hinata piensa que tal vez esas casas puedan ser útiles para el futuro. 

Tengo que reír al darme cuenta de lo fácilmente manipulable que soy por esa mujer. La mayoría de sus deseos intento cumplírselos, por insignificantes que sean, cualquiera que sea, menos algo que la ponga en peligro o la aleje de mí. Sé que ella es plenamente consciente del poder que tiene en mí, y la condenada en ocasiones lo utiliza para obtener lo que quiere. Como, por ejemplo, el hecho de que no haya ido a esa maldita mansión Hyuga a mudar las cosas de Hinata a donde verdaderamente pertenecen, es una prueba de lo fácil que me controla, en especial porque la vez que quise hacerlo, ella había sido abofeteada por Hiashi Hyuga. Y malditamente yo no podría permitir que tratara de esa manera a mi mujer. 

Hinata me lo impidió, y bastó con ver sus lágrimas para quedarme con ella y no ir en la búsqueda de su padre. 

¡Joder! Ahí estaba ella, saliendo de nuestra casa con sus movimientos delicados, cabizbaja, sin percatarse todavía de mi presencia. 

¿A dónde vas nena?  

Se sobresalta cuando aparezco frente a ella, encerrándola entre mis brazos. Solo se relaja al darse cuenta de que soy yo, y sonríe de esa manera tan dulce que me provocan miles de sensaciones en mi interior. Calidez. 

Sasuke-kun Me abraza, escondiendo su rostro en mi cuello. Estremeciéndome al sentir su respiración acompasada Te extrañé. 

Sonrío apretándola un poco más contra mi cuerpo. Es reconfortante escuchar esas palabras.  

No sé qué fue lo que me llevó hasta ti, nena. Pero lo agradezco infinitamente. 

Y yo a ti Besé su frente, solo un instante antes de ir por su boca. Ella me correspondió de inmediato, enredando sus manos en mi cuello y poniéndose en puntillas para lograr alcanzarme y profundizar el beso. Me sorprendo al sentir que su lengua busca acceso, no dudo en dárselo y gruñir por la forma en la que su cuerpo se está moviendo contra el mío. Parece que mi nena me extrañó más de lo que pensaba. 

Tomo sus piernas en mis manos para alzarla y caminar con ella cargada hasta mi casa. Hinata se aferra a mi cadera y yo solo puedo apresurarme a apoyarla contra la pared exterior de nuestra casa. La escucho gemir bajo cuando la presiono con mi cuerpo, demostrándole lo mucho que yo también la extrañé, trasladando mi mano derecha por su muslo hasta llegar a su traseroel cual masajeo tanto como quiero.  

Hinata Gruñó debido a sus movimientos, se balancea deliciosamente sobre mi miembro, frotándose suavemente sin dejar de besarme. A estas alturas ya no necesito más incentivo para querer penetrarla. Con esta mujer solo basta que me sonría y yo ya estoy duro y listo para hacerla mía. 

Joder, estaba tan ensimismado en ella, utilizando lo poco que quedaba de mi concentración en abrir la puerta y colocarla en la primera superficie que encontrara para poseerla, que realmente no presté atención a mi entorno. Si lo hubiese hecho, quizás la presencia de ese chakra conocido no pasaría desapercibida como lo hizo. 

Maldición. 

 

 

 

—Luego de que nos emboscaran y dejáramos inconsciente a los que nos atacaron, le enviamos al Hokage nuestra ubicación para que fueran por ellos. Kiba-kun casi fue herido en la pelea, pero gracias a Shino-kun no sucedió. Sin embargo, estábamos agotados y decidimos descansar unas horas para recuperar nuestro chakra. Por eso nos atrasamos un día, y no pude regresar ayer —Pausó su explicación unos segundos, alzando su mirada hacia mí, abrazándose más a mi pecho— Sabía que te preocuparías, por eso cuando vi tu halcón me tranquilicé, porque podía avisarte de que estaba bien. 

Suspiré envolviéndola completamente en mis brazos. Es un alivio para mí tenerla ahora mismo recostada conmigo en nuestra cama, después de poseerla varias veces, y saciar momentáneamente mi necesidad de ella. Dormimos no sé por cuanto tiempo, pero al despertar no dejé que se vistiera ni se fuera de mi lado, como siempre yo necesito saber que sucedió todo el tiempo que no estuve con ella. Específicamente con el perro que tiene por compañero. 

—No podía quedarme tranquilo si no obtenía una respuesta a tu ausencia —Le susurré. Llevando mi mano izquierda hasta la piel sonrojada de sus mejillas. Ella parece una linda muñequita de porcelana, tan delicada, pero yo sé que también es muy fuerte. Ahora vamos con otro tema que jodidamente me incomoda— Kiba. 

No necesité utilizar más palabras, ella sabe a qué me estoy refiriendo. Una pequeña sonrisita apareció en sus labios y hasta se atrevió a rodarme los ojos. Hinata nunca hubiese hecho eso hace un año atrás, pero ya no es la misma Hinata de antes. Tiene más seguridad en sí misma y eso ha desembocado en estos pequeños gestos que, aunque finja que no, me encantan. 

El primer día de nuestra misión, d-debo admitir q-que sí intentó acercarse a mí… —Solo esas palabras bastaron para que tomara aire bruscamente y entrecerrara mis ojos hacia ella, esperando el resto de la historia antes de ir por el maldito perro y matarlo— M-me preguntó si yo no había pensado en s-salir con alguien más, que no fuera Naruto —Suspiró, acariciando mi torso en busca de tranquilizarme, sé que puede notar lo tenso que estoy. Lo mejor es que continúes nena, antes de que no me pueda controlar— Supongo que todavía piensan que estoy enamorada de Naruto-kun 

Hinata —Le advertí secamente. Que me recuerde el estúpido enamoramiento que tuvo con el idiota de ese rubio, solo incrementa mi mal humor. Me senté de golpe en la cama, dejándola a un lado con cuidado. A pesar de mi enojo no puedo lastimarla, así que estuve por ponerme de pie, pero Hinata me lo impidió, abrazándose a mí fuertemente desde mi espalda, besando mi cuello suavemente. Maldita sea, esta mujer me controla. 

—Tranquilo Sasuke-kun, Yo le aclaré a Kiba-kun que no estoy interesada en salir con nadie más p-porque… —Se interrumpió, escondiendo su rostro en mi cuello, despertando mi curiosidad— L-le confesé que estoy enamorada de alguien más, incluso Shino-kun escuchó, los dos parecían algo sorprendidos, Kiba-kun hizo muchas preguntas, pero les aclaré que no les diría nada más por ahora. 

Me giré para quedar frente a ella, aun sentados en la cama, tomando su avergonzado rostro entre mis manos. Sus ojos buscaron los míos midiendo mi reacción, probablemente buscando algún indicio de mi antiguo enojo.  

No nena, no estoy enojado. Porque malditamente les aclaraste que le perteneces a alguien. 

La atraje hasta mí para tomar su boca con posesividad, besándola sin una pizca de suavidad, ahora mismo solo quiero mostrarle lo feliz que me hace que por fin haya decidido dejar entrever que ya no está disponible. ¡Joder! Sé que todavía tendremos que escondernos, pero es un comienzo del que puedo partir para por fin convencerla de ser mía para siempre. 

La acuesto en la cama, posicionándome sobre ella, agradeciendo el hecho de que todavía esté desnuda sin la estorbosa ropa de por medio. Beso sus pechos con vehemencia, uno primero y luego el otro dándole la misma atención a ambos, gruñendo cuando no puedo tomar más dentro de mi boca, y llevando mi mano a su centro húmedo que me recibe gustoso. Hinata gime y sé que no necesita mucha preparación para penetrarla, sin embargo, no puedo continuar como me gustaría cuando alguien está tocando la puerta de mi casa. 

¡Mierda! 

¿Quién viene a mi casa a estas horas? A cualquier hora en realidad son una molestia. 

Y no hubiese parado de no ser por su maldita insistencia, y la voz entrecortada de mi mujer pidiéndome que vaya a ver quién es. Resoplo molesto mientras me coloco un simple pantalón y una camisa cualquiera que recojo del suelo para ir a despedir a quien sea que esté afuera. 

—¿Qué haces aquí? —En mi voz es fácilmente detectable el mal humor y las ganas de asesinar al vago del Nara que me mira con fastidio. 

—No creas que estoy feliz con tener que venir a verte Uchiha —Rodó los ojos guardando sus manos en los bolsillos de su pantalón— El Hokage mandó a llamarte, dice que es urgente. 

Lo que me faltaba… 

Sin responder, cierro la puerta en su cara para dirigirme rápidamente a mi habitación, donde una deliciosa Hinata me espera envuelta en las sábanas blancas, sonrojada, y quizás a la espera de continuar lo que estábamos haciendo. Pero no nena, el destino nos jugó mal esta vez. Solo con ver mi rostro, ella entiende que me tengo que ir, dedicándome una pequeña sonrisa.  

Sonrisa que esta vez no logra su cometido, porque seguramente Kakashi me enviará de misión, y no será una misión cualquiera debido a la urgencia con la que me mandó a llamar. Lo que significa que no podré regresar tan pronto a la aldea, y serán más días sin Hinata a mi lado. Gruñí metiéndome en el baño para asearme antes de acudir con mi antiguo sensei. 

Me duché en pocos minutos y al salir ya Hinata está vestida con su ropa de misión y arreglando las sábanas de la cama. Tan tranquila, solo verla hacer ese simple gesto trae tanta paz. Logrando calmarme solo un poco. 

Me acerco a ella desde atrás, abrazándola contra mi pecho, olfateando su delicioso aroma combinado con el mío. No sé cómo es que el estúpido del perro y el insecto no se han dado cuenta de nuestra relación, se supone que son rastreadores y al Inuzuka lo buscan por su olfato. 

Sonrío solo de imaginar su cara si se diera cuenta, solo si se dispusiera a ver más allá de la belleza de mi mujer, reparando en mi olor que la acompaña. Río sin poder evitarlo, obteniendo un gesto confundido de Hinata al que solo niego y beso castamente sus rosados labios. No dice nada, porque ha sido testigo de mis cambios de humor repentinos durante nuestra relación, ella sabe que mi estabilidad mental no es muy buena… pero decidió quedarse con este demonio. 

Me alejo de su cuerpo antes de que la vuelva a tumbar sobre esa cama que ha ordenado con tanto esmero, y colocándome frente a ella para poder hablarle. 

Kakashi me mandó a llamar —Puedo notar por su cara decepcionada que ha pensado lo mismo que yo: me enviará a una misión— Te mantendré al tanto de lo que suceda. 

—Sí… Sasuke-kun —Intenta sonreír, pero le sale más como una mueca. Nena si te pones así yo no tendré tranquilidad. Sostengo su rostro con una de mis manos, acariciando su mejilla con mi pulgar, y sonriéndole levemente como suelo hacer. 

Volveré a ti —Sus ojos inmediatamente se vuelven vidriosos, mirándome por un instante antes de lanzarse a mis brazos y rodearme con fuerza. Yo solo puedo atinar a acariciarle su largo y suave cabello, sin entender muy bien qué es lo que le sucede. Otras veces sí ha demostrado su preocupación por mí cuando salgo de misión, o su tristeza por no poder pasar tanto tiempo juntos como quisiéramos, pero ahora parece mucho más afectada, incluso con la promesa que me ha hecho decir desde hace un buen tiempo: Siempre volveré a ella. 

—Lo siento —Suspiró alejando su rostro de mi pecho, para poder verme a la cara— Durante todo el camino de regreso solo quería volver con la ilusión de estar contigo. Y no te he tenido un día completo y ya te tienes que ir. 

—Todavía no es seguro que me tenga que ir. 

—Sí, tienes razón —Terminó por separarse de , bajando su mirada al suelo mientras jugueteaba con sus dedos— Estoy siendo tonta. 

Rodé los ojos atrayéndola a mí, para darle un verdadero beso en su dulce boca y acallar todas sus inquietudes. Cuando siento que se relaja en mis brazos, bajo la intensidad del beso hasta terminar dándole pequeños besos por sus labios y mejillas. Sí, por esta mujer hago cursilerías como esta. 

—Nos vemos luego, nena. Puedes quedarte aquí el tiempo que gustes, ya lo sabes, es tu casa —Sonreí de lado al ver su ceño fruncirse solo un poco. 

Salí de la casa y me dirigí a la Torre Hokage saltando por los techos, para llegar más rápido y saber qué necesita Kakashi de mí. Debe ser muy importante para llamarme cuando está anocheciendo. Apresuro el paso y en cuestión de minutos ya estoy frente a la puerta de su oficina, abriéndola sin tocar, ganándome una mirada de regaño por parte del Hokage, la cual solo ignoré. 

—¿Para qué me mandaste a llamar Kakashi? —Pregunté notando que solo estábamos nosotros dos en la oficina, y me puse alerta con el tema a tratar cuando me pidió que cerrara la puerta por la que había entrado. 

—Te mandé a llamar porque me he enterado de un asunto muy importante que puede desencadenarse en un problema entre clanes dentro de la aldea, Sasuke —Ante mi silencio y confusión, decidió continuar— Fui a buscarte a tu casa luego de que te marcharas de Ichiraku, y te he visto junto a Hinata Hyuga, y debo decir que muy cariñosos. 

Cerré los ojos hastiado, apretando los puños a mis costados. No es que me moleste que la aldea se comience a enterar de una vez por todas que Hinata me pertenece, porque malditamente es lo que quiero gritarle a cada estúpido imbécil que se acerca a ella, pero no me gusta el camino que ha tomado Kakashi para hablar sobre , ahora descubierta, relación.  

¿Problema entre clanes? 

¡A mí no me va a interesar el clan Hyuga cuando Hinata se convierta en Uchiha! 

—¿Qué es lo que quieres Kakashi—Si no fue suficiente con mi tono de voz siniestro, debe bastarle mi Sharingan activado para que entienda que debe tener cuidado con lo próximo que dirá.  

—Solo quiero entender cómo terminaste al lado de alguien tan dulce, Sasuke. No es que crea que hacen una mala combinación, al contrario, creo que ella es lo que necesitabas para terminar de salir de esa oscuridad en la que te sumergiste… Pero yo te vi cuando regresaste a la aldea, vi tus intenciones de redimirte, así como también vi la molestia que sentías por casi todo a tu alrededor, no soportabas estar rodeado de tanta gente, apenas y dejabas al equipo siete acercarse a ti… y de pronto nos sorprendes con que sales con alguien… —Me mira seriamente— Pensé por un momento que la estabas molestando, intimidando, hasta que vi cómo reaccionó contigo… 

—Eso no es asunto tuyo —Lo interrumpí antes de que siguiera hablando. Sé bien cómo reaccionó Hinata y no me agrada que alguien más lo haya visto— Hinata es mi mujer, eso es todo lo que diré. 

—No puedes solo proclamar como tuya a la heredera del clan Hyuga, las cosas no funcionan así Sasuke. 

—Ella ya no es la heredera, y planeo sacarla de ese maldito clan antes de que decidan sellarla —No soy idiota, aunque Hinata no lo mencione, sé que eso es lo que sucederá cuando Hanabi tome el puesto como líder del clan, y por un demonio que yo no voy a permitir que la marquen. 

—Debes hacer las cosas bien, SasukeY eso significa ir con Hiashi Hyuga —Sus manos se entrelazaron a la altura de su boca oculta por la máscaraKakashi es quizás la única persona que representa autoridad para mí, y no por ser precisamente el Hokage. 

—No es por mí que no lo he hecho… —Desvío la mirada no queriendo explicar más, pero sé que él entendió a lo que me refería.  

—Entiendo que Hinata pueda tener miedo de la reacción de su padre, después de todo no le debe agradar que su primogénita haya decidido relacionarse con el hombre que él considera un traidor, y al que quiso encerrar 

—No estás ayudando —Ya sabía todo aquello, Hinata no se cansa de repetírmelo— Lo que yo decida hacer o no con respecto a Hinata no tiene por qué afectarle al Hokage ni a la aldea, seré yo quien se haga cargo de las consecuencias y estoy más que dispuesto a hacerlo. 

Kakashi suspiró poniéndose de pie, rodeó el escritorio hasta quedar frente a mí y colocar una de sus manos en mi hombro. Me miró con seriedad, pero podía notar una leve preocupación que no me pasó por alto. Por mi parte solo me quedé en mi lugar, esperando lo que sé que quiere decirme. 

—No te estoy hablando como el Hokage de la aldea Sasuke, te estoy hablando como tu antiguo sensei, o un simple amigo si quieres verlo así. Realmente me preocupa lo que pueda desencadenar esta relación en la que estás, no quiero que seas juzgado nuevamente, por eso te aconsejo que hagas las cosas bien, antes de que algo más suceda —Soltó mi hombro quedándose en silencio por unos minutos en los que yo no supe que responderLuego lo observé sonreír y llevarse una de sus manos a su nuca— Entonces dime, ¿Realmente la quieres? 

Me di la vuelta, dispuesto a irme sin responderle aquella estúpida pregunta. Caminé un par de pasos hacia la puerta con indiferencia, pero me detuve ante el pensamiento de que debería advertirle sobre la inexistencia de límites cuando se trata de tener a Hinata conmigo. 

Sin darme la vuelta, hablé.  

—Te agradezco tu preocupación Kakashi, pero nada puede detenerme cuando se trata de ellaHinata Hyuga es mi mujer, y no pararé hasta convertirla en una Uchiha. 

Sin más salí de aquella oficina dispuesto a informarle a mi dulce Hyuga sobre lo acontecido, viendo el lado positivo, no tendría que marcharme de la aldea por ahora. Pensé en enviarle a uno de mis halcones, sin embargo, prefiero verla y quizás robármela del recinto Hyuga esta noche. Sonreí con malicia, ¿Por qué no hacerlo? Después de todo estoy siendo muy paciente al dejarla quedarse en una casa a la que claramente ya no pertenece.  

Sé que no debo preocuparme por Kakashi, él no dirá nada ni intervendrá en mis asuntos. Lo más que puede hacer es regalarme unos cuantos sermones que serán especialmente molestos. Joder, todavía recuerdo la charla que tuvo conmigo hace unos días al enterarse que frecuentaba con alguien. Me dio uno de sus pervertidos libros y quiso platicarme sobre los métodos para evitar un embarazo. Impedí que continuara hablando, si supiera que nada de lo que diga ese maldito libro lo necesito, no cuando ya lo he experimentado con una tímida y muy sonrojada Hyuga. 

Ahora sé que lo que dijo hoy en su oficina es cierto, necesito hablar con Hiashi Hyuga antes de que terminen por enterarse todos sobre nuestro secreto. Así como nos vio él cualquiera pudo pasarse por mis territorios y darse cuenta de lo que sucedía. Lo mejor es hablar de esto con Hinata cuanto antes. 

Divago por la aldea un par de horas, esperando que sea lo suficientemente tarde para ir en su búsqueda, evadiendo los lugares donde pueda encontrarme al atolondrado rubio que tengo por amigo, o a una fastidiosa pelirosa que no haría más que intentar coquetearme. Si supiera los patéticos que me resultan sus intentos, cuando mi Hinata con una pequeña sonrisa ya me tiene a sus pies. 

Cuando creo que es lo suficientemente tarde, me aparezco en su habitación. Parpadeo un par de veces ante la oscuridad en la que me encuentro, dándome una señal de alerta de inmediato. Hinata deja por lo general una pequeña lamparita alumbrando en su mesita de noche cuando se acuesta a dormir, pero justo ahora no hay ninguna y sé que ella está aquí porque puedo sentir su chakraLa luz de la luna que se filtra por su ventana me permite ver un pequeño bulto sobre su cama, se mueve y uno de sus pies sale brevemente para volver a ocultarse debajo de las sábanas. Frunzo el ceño a punto de llamarla, pero un sollozo audible me detiene. 

En silencio me acerco a ella, quitando bruscamente las mantas que la tapaban, y encontrándome con una imagen nada agradable para mí. Sus ojos rojos por el llanto me miran con sorpresa, mientras sus temblorosas manos intentaapartar las furiosas lagrimas que corren por sus mejillas. De inmediato mis pensamientos vuelan al imaginarme que alguien le ha hecho daño, y un instinto asesino crece en mí. ¿Quién se atrevió a provocar tus lágrimas, nena? 

Aunque en este momento lo único que deseo es lastimar a quien causó este estado en mi mujer, sé que ella se encuentra muy nerviosa, expectante a mi reacción, quizás preparándose para calmarme cuando es ella quien necesita tranquilidad. Tomo aire con brusquedad, ya habrá momento para asesinar, justo ahora lo que tengo que hacer es quedarme con Hinata. 

Me siento a su lado y la tomo entre mibrazos para posicionarla sobre mi regazo. Sus brazos no tardan en rodearme, escondiendo su rostro en mi pecho, y continuando con su llanto que parece no acabar. Esto no me gusta nada, por más que le acaricio o abrazo, ella no se tranquiliza ni un poco como tantas otras veces. Puedo sentir su miedo y desazón, su cuerpo tiembla y necesito que deje de llorar o el fino hilo que mantiene mi estabilidad mental se romperá, y causaré mucha destrucción. 

—Estoy aquí, nena. Nada puede dañarte cuando estoy contigo —Le susurré sin soltarla ni un poco, depositando suaves besos sobre su cabellera azulina que es todo lo que me permite ver de ella. Sus manos se cierran en puños sobre mi ropa, y siento como toma aire profundamente un par de veces, tratando de evitar el temblor en su cuerpo— Necesito que me hables Hinata, no puedo solucionar lo que sea que te lastime, sino me dices que sucede. 

Otro sollozo se escuchó en la habitación, pero esta vez me mostró su rostro triste, con los ojos hinchados de tanto llorar, y su labio inferior temblando ligeramente. Mi pecho dolió ante la imagen que me está mostrando, no soporto verla llorar, me vuelvo un desquiciado psicópata cuando ella llora, y nada bueno a sucedido en las anteriores veces que ha pasado, y definitivamente fueron solo unas pocas lágrimas en comparación con lo que ahora observo. 

Vuelve a tomar aire, y se limpia sus mejillas lentamente antes de mirarme a los ojos. Y nuevamente no me gusta, sus usualmente expresivos ojos perlas me miran vacíos, sin ninguna emoción en ellos. No me sonríe, ni hace el intento, aunque le salga como una mueca. Mis manos se ciernen sobre su cintura como si en cualquier momento ella planeara soltarse de mí. Irse. Tengo un mal presentimiento de todo esto y quiero explicaciones ahora. 

Sasuke-kun… Lo siento, pero ya no podemos seguir juntos. 

Y en ese momento mi mundo se vino abajo. 




Siguiente Capítulo


Entradas más populares de este blog

La obsesión de un demonio - Capítulo 1

  Capitulo 1 Necesidad Sasuke -No vayas tan rápido bastardo,  ¡Estoy agotado, de veras! -Se quejó el idiota de  Naruto  mientras  yo omitía sus palabras y seguía mi camino-  Sakura -chan dile algo.   -No creo que  Hokage -sama se moleste si descansamos unas horas  Sasuke-kun  -Expuso la  pelirosa  con notorio cansancio  en su voz. Y oh sorpresa, no me importó.   No les dije nada, en cambio aumenté la velocidad en mis pasos. No es mi culpa que sean débiles. ¡ Joder !  Estuvimos en la misma misión, y  yo  no me estoy quejando.   Tal vez tenga  una razón oculta, pero eso no es relevante. Ellos deben entrenar más .   Y yo necesito llegar a la aldea.   Ahora.   Naruto  siguió quejándose, aumentando mi mal humor. Si  sigue  a sí  no me temblará el pulso para  atravesarlo con el  chidori . Tres semanas en una estúpida misión con ellos fue demasiado. Maldit...

La obsesión de un demonio - Capítulo 2

  Capítulo 2 El cazador y su presa Hinata -¡ Oye  Hinata ! -Giré mi rostro encontrándome con  Kiba  y  Akamaru  que venían hacia mí , saludándome  efusivamente  con la  mano . Les sonreí acercándome también- Vamos a comer BBQ, ¿Vienes con nosotros?  Shino  nos está esperando.   -M-me encantaría  Kiba-kun  -Acepté acariciando el pelaje de  Akamaru  cuando llegó junto a mí.   En realidad ,  no tenía planes para esta mañana,  aparte de esperar a encontrarme con  Sasuke-kun . Más temprano había despertado en sus brazos luego  de tres largas semanas de extrañarlo, y fue como si estuviese en un sueño. Un maravilloso sueño  donde tenía al  hombre que amo, rodeándome protectoramente con sus brazos,  aún  estando dormido.    Jamás me imaginé que luego de ser rechazada por cierto rubio al que admiro,  el destino me arrojaría  contra aquel fuerte y cálido...

La obsesión de un demonio - Capítulo 3

Capítulo 3 El inicio de todo Los capítulos en cursiva serán recuerdos de los personajes. Sasuke No puedo creer que nos hayan emboscado de esta manera. Se supone que sería una simple misión de escolta, donde nada más con la  Hyuga  y conmigo bastaba. Estaba claro que  Kakashi  me mandó para hacer doble trabajo: cuidar del importantísimo comerciante, y de la princesa del  Byakugan . Eran un fastidio, pero pensé que sería fácil mantener un ojo en esos dos mientras caminaban frente a mí, no había razón para que decidieran atacarnos. No si eran lo suficientemente listos.   Lástima por estos cinco intentos de  shinobi  que ahora reposaban frente a mí.  O bueno, por lo menos sus cuerpos inertes.  No me dieron opción, no quisieron detenerse y habían atacado a la  Hyuga  sin contemplación. Además de golpear al tipo que escoltábamos. Y esa sería toda la explicación que le daría al sexto  Hokage  cuando preguntara  si fue n...