Ir al contenido principal

La obsesión de un demonio - Capítulo 5

 Capítulo 5


El destino de Hinata


Antes de irme de casa de Sasuke-kun, decidí cocinar algo para comer aquí y evitar la cena junto a mi padre. A pesar de estar sola, me gusta el ambiente cálido que hay en toda la mansión UchihaSasuke suele decir que es por mí, pero yo creo que es por los recuerdos que ambos hemos creado dentro de estas paredes. Guardé lo que sobró de comida en la nevera al terminar, si mi novio volvía solo tendría que calentarla 

Al final no tuve más motivos para quedarme más que mis propios deseos. Salí de casa observando los cambios hechos en el distrito Uchiha, y apuntando en mi mente algunos detalles que quería comentarle a Sasuke-kun sobre las casas que todavía se mantenían en pie. Con un poco de limpieza y una capa de pintura quedarían como nuevas. SuigetsuJuugo y Karin habían venido de visita a la aldea hace tres meses, y tuvieron que quedarse en casa de mi malhumorado novio, quien no estaba muy feliz con ese hecho. Puesto que no pudimos vernos mucho esos días, hasta que no lo soportó más y un día en el que me encontraba entrenando en el campo de mi equipo, sola, él se apareció y me llevó con él. Ante las miradas atónitas de Suigetsu y Karin, y la curiosidad de Juugo, les dejó muy en claro que yo era su mujer y que tenían terminantemente prohibido decir nada a nadie. 

Todavía me sonrojo con el recuerdo. 

Tal vez una de las casas podría funcionar para que Taka se quedara la próxima vez que volvieran a la aldea. 

A paso lento me introduje en las calles de La Hoja, a medida que caminaba más concurridas se volvían, incluso me conseguí con Ino y Sakura, quienes se detuvieron a platicar unos minutos conmigo. Ambas eran muy amables, y me convencieron para tener una noche de chicas cuando Tenten regresara de su misión. Acepté no muy convencida, la última vez que fui a una noche de chicas, Sakura no dejaba de hablar de Sasuke-kun, expresando cuánto lo quería y los planes que tenía para estar a su lado. Fue un poco incómodo escuchar todo eso, y no me habían quedado ganas de repetirlo. 

Con un suspiro seguí andando después de despedirme de Ino y Sakura, ahora sí caminando hacia mi casa. Sasuke-kun tenía razón, ya no la sentía como mi hogar. 

Al entrar, quise ir directamente a mi habitación, sin embargo, uno de los sirvientes me informó que mi padre me esperaba en su oficina. De inmediato me tensé, nada bueno podría salir de eso. Estoy segura de que no es muy tarde, y no creo que esté molesto por no haber venido directamente a casa al llegar de mi misión, generalmente no le importa. Mi mente se llenó de advertencias, miedos de que haya descubierto mi relación con SasukeAun así, tomé valor para ir hasta su oficina, encontrándolo detrás de su escritorio tan serio como siempre, con esa mirada que al enfocarse a mí no me mostró ni una pizca de aprecio o el cariño que tantos años añoré de mi padre. Ahora, después de tantas desilusiones, ya no lo busco desesperadamente como antes, aunque admito que dentro de mí todavía guardo la esperanza de que en algún momento él cambie. 

Me senté frente a él luego de que con un ademán me lo indicara, manteniéndome en silencio a la espera de que él hablara primero. Dejó unos pergaminos a un lado, y de pronto toda su atención estuvo en mí. 

—Sabes que Hanabi será la próxima líder del clan —Solo asentí, cabizbaja. Estoy segura de que mi hermana menor hará un gran trabajo como líder del clan, será mucho mejor que yo sin duda—. No sería bien visto para el clan que mi primogénita sea vencida por su hermana menor, por lo tanto, el consejo Hyuga al igual que yo, hemos decidido que lo mejor es que contraigas matrimonio. 

Mis ojos se abrieron con sorpresa. No pude permanecer más cabizbaja, alcé mi rostro hacia mi padre que me miraba indiferente, inflexible.  

—P-pero… y-yo… 

—Tu deber es cumplir con lo que se te está ordenando, HinataHemos seleccionado algunos posibles candidatos para que se convierta en tu esposo, ninguno de ellos pertenece a la aldea, por lo que lo más probable es que luego de la boda tengas que mudarte. 

Mi sorpresa se hacía cada vez más grande. El clan Hyuga se caracteriza por querer conservar el linaje puro, para mantener el Byakugan dentro de la familia, no entiendo por qué ahora padre parece querer enviarme lejos. Y lo que es más indignante es que seguramente esos candidatos que menciona han sido seleccionados por lo que podría aportarle al clan, y no por mí. 

—Y-yo n-no quiero c-casarme p-padre —Logré decir llevando mis manos a la altura de mi pecho, intentando buscar razones en mi mente para convencer a mi padre de cambiar de opinión. Él es el líder del clan, y yo soy su hija, ¿No puede interceder por mí? 

No puedo casarme. 

Yo amo a Sasuke-kun. 

—No se te está preguntando lo que quieres Hinata, solo te estoy avisando. Por ahora puedes retirarte, luego hablaremos sobre los detalles —Puso fin a la conversación volviendo su atención a los pergaminos. 

Quiero protestar, y negarme con más ahínco, por primera vez siento la fuerza para hacerlo, porque definitivamente no puedo simplemente aceptar esto que se me está ordenando. Creo que incluso mi padre lo nota, porque me mira por un segundo, severamente, casi regañándome en silencio. Suspiro derrotada, no puedo ser impulsiva ahora, sé que cualquier cosa que diga ahora no causará ningún efecto en él. Debo ser más lista, lo mejor es retirarme y pensar fríamente una excusa, ¡Algo! Que me saque del compromiso en el que me quiere involucrar mi padre. Con una reverencia me despido y voy, ahora sí, directo a mi habitación.  

Apenas cierro la puerta cuando me dejo caer contra ésta sintiendo como mis lágrimas caen sin parar por mis ojos. 

Sasuke-kun. 

Solo pensar en él hace que se me oprima el pecho, tengo la sensación de que esto es algo que no voy a poder evitar y tendré que dedicar mi vida a otra persona que no sea mi amado. No es justo, no está bien decidir el destino de las personas. No puedo verme al lado de otro hombre que no sea Sasuke, mucho menos imaginar que me besa o toca. ¡Simplemente no! Tiemblo asqueada solo de pensarlo, pero la verdad es que, si me caso, siendo la primogénita del líder del clan, esperarán que tenga descendientes… 

No es que no haya imaginado alguna vez, unos pequeños niños que me digan mamá, pero definitivamente no los quiero con alguien a quien no ame. No puedo… 

Con lágrimas silenciosas me cambio mi atuendo por algo más cómodo para dormir, y voy a la cama. Pienso en Sasuke, cuando se entere de lo que me ha dicho mi padre, explotará. Probablemente en esta ocasión no lo pueda detener de sus impulsos, no cuando se me ha ordenado emparejarme con un hombre que claramente no será él. Podría enfrentar a mi padre, y nuevamente no puedo permitir que eso suceda. 

Sollozo con más fuerza. No quiero dejarlo, pero tampoco que se meta en problemas por mi culpa. 

No sé por cuanto tiempo lloro debajo de mis mantas, hasta que son retiradas bruscamente de mi cuerpo y me dejan indefensa ante la penetrante mirada del último Uchiha. Me siento en la cama limpiando mis mejillas de las lágrimas que no se detienen, debo calmarme, lo sé. Sasuke me está mirando seriamente, su rostro se endurece y puedo sentir la ira saliendo de él. Incluso su chakra se ha vuelto más pesado, tiene un aura asesina que en cualquier momento puede alertar a cualquiera en la residencia Hyuga, y estaremos en muchísimos más problemas.  

Sin embargo, puedo ver como intenta reprimirse, al punto de sentarse a mi lado y colocarme en su regazo para abrazarme, es su manera de intentar tranquilizarme y que haga esto cuando sé que quiere cuestionarme lo que sucede, solo provoca que llore con más fuerza y me abrace a él, sosteniéndolo tan cerca de mí como puedo. 

—Estoy aquí, nena. Nada puede dañarte cuando estoy contigo —Escucho su susurro cerca de mi oído, para posteriormente darme besos por mi cabellera. Yo no puedo encararlo todavía— Necesito que me hables Hinata, no puedo solucionar lo que sea que te lastime, sino me dices que sucede. 

Otro sollozo sale de mi boca y sé que ya no puedo seguir ocultándome en su pecho. Necesito hablar con él y que entienda lo que me está sucediendo. Levanto mi rostro hacia él, sé que ahora mismo no debo ser la más bonita de las chicas por todo el llanto, pero no es lo que realmente me preocupa ahora. Tomo aire intentando buscar valor, limpiando mis mejillas de las molestas lágrimas que siguen saliendo de mis ojos. Soy tan débil, tal como padre lo ha dicho siempre. Si yo fuera la mitad de valiente que Sasuke-kun, ahora mismo estaría en su casa, en su cama, viviendo con él desde hace meses. Pero no, he sido una cobarde todo este tiempo, incapaz de hacerle frente a mi padre. 

Siento que sus manos se afianzan en mi cintura, y vuelvo a la realidad. Sus ojos usualmente inexpresivos, en este momento lucen preocupados, y eso solo me hace sentir peor. 

Sasuke-kun… Lo siento, pero ya no podemos seguir juntos —Suelto sin pensar, y sé que he elegido mal mis palabras cuando veo su expresión contrariada. Su respiración se vuelve pesada, y a diferencia de lo que pensé, no se aleja de mí. Me mantiene imposiblemente cerca de él, como si tuviera miedo de que en cualquier momento pudiera escapar. 

Nos envuelve un inquietante silencio por unos largos minutos que no hacen nada por mejorar mi estado de ánimo. Sasuke solo me mira, con sus ojos entrecerrados, asimilando quizás lo que le he dicho.  

—¿Por qué? —Es todo lo que sale de sus labios, y por un breve momento soy testigo de cómo el negro de sus ojos se vuelve peligrosamente rojo. Su sharingan se ha activado y él cierra sus ojos intentando contenerse, pero cuando los vuelve abrir siguen de ese color carmesí que usualmente causan terror en quien lo vea— ¿Por qué, Hinata? 

Su tono de voz es molesto, y me deja perfectamente claro que si no le doy una respuesta pronto él enloquecerá. De pronto ya no estoy llorando, solo me preocupa su reacción, lo que está sintiendo ahora. 

¿Qué estoy haciendo? 

¡Yo no quiero separarme de él! 

—P-padre… —Logró decir completamente nerviosa. No temo que me haga daño, sé que no lo haría, pero sí temo lo que pueda hacer a los demás. Sasuke es impulsivo cuando se enoja— Él m-me ha d-dicho algo c-cuando regresé h-hace u-unas horas. 

—¿Qué te dijo? —Su tono no ha cambiado, y su agarre en mi cintura no se ha aflojado ni un poco. Él está exigiendo una explicación, y yo se la voy a dar. No le negaré la verdad. Necesito confiar en él y ser lo suficientemente fuerte para continuar a su lado. 

Ya no puedo seguir siendo la débil Hinata. 

—Q-quiere que me c-case —Le respondo en un susurro. Pero casi pareciera que lo pude haber gritado. De inmediato Sasuke se levantó de la cama dejándome a un lado, se encaminó a la puerta de mi habitación para salir probablemente en busca de mi padre, sin embargo, fui más rápida y lo detuve antes de que pudiera hacer algo más— ¡No! No vayas, Sasuke…  

—¿Quién demonios se cree ese viejo para ordenarte hacer algo como eso? —Sus ojos destilaban su molestia, está furioso y por primera vez no sé cómo puedo calmarlo— ¿O es que acaso no te molesta? ¿Quieres casarte Hinata? ¡Contéstame! 

—¡P-por supuesto q-que no! —Exclamo también sobrepasada por mis emociones. Me acerco a él y poso mi mano sobre su pecho, mirándolo directamente a sus ojos sin intimidarme ni un poco— S-solo te amo a ti Sasuke. Y no me imagino al lado de nadie más. 

—¿Entonces por qué me dijiste que no podíamos seguir juntos? —Su escepticismo sigue presente. 

—Porque f-fui t-tonta… Y-yo t-tenía miedo de lo que podrías hacer si te enterabas de la verdad… —Bajé la mirada avergonzada de mi propia debilidad— Lo s-siento, soy tan tonta. 

De pronto ya no estábamos en mi habitación, sino en la suya. En esta casa que me hace sentir tan en paz. Sentí que me envolvió en sus brazos, aplastándome contra su pecho, pero indudablemente no me quejo de ese hecho. Es todo lo que necesitaba para estar tranquila, o por lo menos todo lo tranquila que puedo estar con esta nueva situación que se ha presentado frente a nosotros. 

—Te quedarás aquí, sin discusión Hinata —Exige, sin soltarme— No vas a volver a ese maldito lugar al cual te empeñas en llamar casa. ¡Este es tu hogar, joder! 

Sé que no puedo cumplir con lo que me está pidiendo, pero por ahora elijo quedarme en silencio. Necesito hablarlo con él cuando esté más tranquilo. Lo abrazo con más fuerza, aspirando su aroma a bosque que tanto me encanta, me tranquiliza, y yo no puedo dispensar de esto en mi vida.  

Quiero hacer lo que dicta mi corazón, y eso es quedarme con Sasuke-kun, sin importar el costo que esto pueda traer para mí. Lo único que me preocupa son las consecuencias que pueda tener en él. 

Sasuke-kun… Te amo —Repetí deseando fervientemente que no dudara de mis sentimientos hacia él. 

—Quiero que dejes de preocuparte por todo, y me dejes hacerme cargo de la situación ¡Maldita sea! —Se separó de mí, caminando por la habitación mientras sus manos pasaban por su cabello tan oscuro como la noche. Está muy frustrado y puedo entenderlo, sin embargo, no puedo evitar desear egoístamente que vuelva a sostenerme entre sus brazos— Ya no voy a seguir esperando Hinata, ya me cansé de tener que ocultar que eres mi mujer. ¡Y ve lo que ha sucedido! ¡Ahora tu padre quiere casarte con quien sabe qué imbécil! 

—N-no me casaré… 

—¡Por supuesto que no lo harás! Porque de eso me encargaré yo, joder —Apretó sus puños deteniéndose en el medio de la habitación. Lo observé cerrar sus ojos con fuerzas, quizás intentando frenar el deseo de destrucción que nacía en él. Me acerqué silenciosamente y posé mi mano izquierda sobre su hombro. Él me miró, sus ojos volvieron a ser negros, pero sin su usual máscara de inexpresividad, esta vez Sasuke me está dejando ver todo tal cual lo siente, a pesar de que ya sé identificar cada uno de sus gestos— No puedo perderte Hinata, lo sabes. 

—No me perderás, Sasuke-kun —Lo abracé escondiendo mi rostro en su pecho, él es tan alto, pero yo tengo la estatura perfecta para escuchar su preocupado corazón— Lamento haber pensado por un minuto que lo mejor era apartarte. Tuve miedo, no sabía que era lo mejor. 

Sus brazos me rodearon suavemente y dejó caer su cabeza sobre la mía. Suspiró. 

—Yo me encargaré de todo —Murmuró apretándome un poco más para cargarme en sus brazos y llevarme hasta la cama. Se acostó a mi lado y nos cubrió con las mantas. Nos miramos de frente en la cama, Sasuke tomó mi cintura para acercarme a él— Kakashi sabe lo nuestro, nos vio hoy aquí en el distrito Uchiha —Mis ojos se abrieron sorprendidos, y de pronto sentí que mis mejillas se calentaban de la vergüenza, al recordar lo que hice al ver a mi amado novio. Cubrí mi rostro, abochornada, me había lanzado a él necesitada de sus caricias y el sexto Hokage nos había visto ¡Qué horror!— Hablaré con él, tal vez pueda aconsejarme una manera un poco más ética para resolver este problema, sin que yo tenga que ir a amenazar a tu padre. 

Descubrí mi rostro solo para ver que habla muy en serio. No es que yo hubiese dudado de sus palabras, sé bien de lo que es capaz mi novio, y es por eso que a veces temo las reacciones que pueda tener por mí. Aunque, en definitiva, la sensación de seguridad y protección que me da es muy bienvenida. 

—¿Crees que él pueda hacer algo? —Indagué con algo de esperanza. 

—No lo sé, mañana hablaré con él. Pero de una cosa puedes estar segura, nadie te arrebatará de mi lado —Sus palabras fueron tomando un tono posesivo conforme fueron saliendo de su boca. 

No tuve tiempo a reaccionar, cuando ya lo tenía sobre mí invadiendo mi boca en un beso que demandaba mi completa entrega hacia él. Sus manos se colaron bajo mi blusa hasta llegar a mis pechos libre de sostén, y apretujarlos suavemente, un completo contraste con la forma tan salvaje en la que me está besando. 

Sus rodillas separaron mis piernas para darle cabida su cuerpo y que pudiera empujar su pelvis de una manera deliciosa contra mi entrepierna. Mi gemido quedó totalmente silenciado en su boca, no me suelta y siento que ya el aire me comienza a escasear. 

—Di que no me dejarás, Hinata —Otro empuje y mi cuerpo se arqueó debajo de él, sus dedos pellizcaron mis pezones y yo solo podía quejarme y retorcerme ante sus acciones— ¡Dilo! 

—¡N-no lo haré! —Grité al sentir como mi minúsculo pantalón de pijama era retirado de manera brusca junto con mis bragas— Sasuke 

—Sí soy yo, Hinata, solo yo ¿Entiendes? —Sus besos bajaron a mi cuello, mordiendo y succionado a medida que bajaban más y más hasta llegar a los delgados tirantes de mi blusa. Los bajó por mis hombros dejando mis brazos apresados por la tela debajo de mis pechosSasuke se alejó solo un poco de mi cuerpo para mirarme. Cada vez que hace esto me avergüenza, pero también me excita al ver su mirada lujuriosa en mi cuerpo, como si yo fuese su adoración. Me hace sentir una mujer deseada y hermosa, y solo me siento así con él. 

Quiero tocarlo, pero mis brazos se encuentran limitados por la tela de mi blusa. Sasuke sonríarrogante ante mi desespero por ponerle las manos encima. Baja lentamente sin apartar su mirada de la mía, hasta que está lo suficientemente cerca para lamer mi pecho. Su lengua juguetona sale de su boca y envuelve mi pezón en ella sin prisas, tan torturantemente lento que me encuentro conteniendo la respiración sin poder apartar mis ojos de la erótica imagen que Sasuke está reproduciendo para mí. 

Pronto toma en su boca todo el pezón, comenzando a succionar con más ahínco, mientras su mano derecha sube por mi costado para tocar mi otro pecho, dándole suaves caricias, estimulándome. Mis gemidos no se hacen esperar, intento nuevamente tocarlo y esta vez siento la tela de mi blusa crujir. Ante el sonido Sasuke muerde ligeramente mi pecho y me ayuda a terminar de romper la tela, rasgándola por la mitad, y retirando lo que quedaba de mi blusa para dejarla caer al suelo. Por fin puedo tocarlo, ayudarlo a quitar esa estorbosa camisa que todavía tiene puesta. 

—T-te necesito —Murmuro entre jadeos. Llegado a este punto no tomo en cuenta la vergüenza que en otro momento me pueden generar mis propias palabras. Solo me interesa el hombre frente a mí, y mi necesidad por él. 

—Eres mía, Hinata. Maldita sea, tú me perteneces —Besa mis labios rápidamente antes de alejarse y quitar lo que le queda de ropa. Mi respiración es superficial, pero no me pierdo detalle de su atractivo cuerpo que queda al descubierto ante mis ojos. Sonrío levemente y sintiéndome un poco atrevida le hago una seña con mi dedo para que se acerque, abriendo un poco más mis piernas para demostrarle donde lo quiero. Sus ojos caen inmediatamente en mi zona íntima, y soy testigo de cómo su miembro crece aún más, exigiendo ser atendido. Rápidamente Sasuke se posiciona sobre mí, y en un parpadeo toma mis piernas colocándolas sobre sus hombros para penetrarme duramente y arrancarme un grito de mis labios, de inmediato sale y nuevamente está dentro de mí con la misma intensidad— Te adoraré toda la noche, hasta que me ruegues que me detenga. No puedo ser suave, nena. Necesito tomarte y quitar esta maldita preocupación, joder. 

Tomé su rostro entre mis manos, entiendo perfectamente sus palabras. Él no esperó que yo hablara, comenzó a embestirme fuertemente sin dejar de mirarme. Gemidos salían de mi boca, mientras yo intentaba razonar lo que le quería decir.  

—T-tómame, Sasuke… Soy completamente t-tuya. 

No hizo falta más palabras, Sasuke me besó manteniendo un ritmo duro e intenso en sus embestidas. Yo sabía que sería una larga noche. 

 

 

 

—Debo salir de misión —Pegué un brinquito ante la grave voz de Sasuke resonando en la cocina. Terminé de servir el té y lo miré algo preocupada. Él solo resopló frustrado caminando hasta el comedor, esperándome. 

—Pensé que solo irías a hablar con Hokage-sama —Comenté, llevándole el té sin azúcar, y el mío que claramente sí tenía. Me senté cabizbaja. No quería que se fuera de la aldea justo ahora. 

—Así lo hice, pero el Nara llegó después con un pergamino en el que se le pedía a Kakashi un escolta para una princesa del país del Arroz, y el cree que soy el más adecuado —Gruñó molesto, para luego dar sorbos al té. 

—¿U-una princesa? —Indagué un poco preocupada. No me siento cómoda sabiendo que Sasuke se irá por no  cuánto tiempo con una princesa.  

—¿Celosa? —Su sonrisa ladina apareció, y yo solo pude desviar la mirada claramente sonrojada. 

Cumplió su promesa de hacerme suya toda la noche, no me dejó dormir hasta que el amanecer se hizo presente con los primeros rayos del sol. Apenas habíamos dormido un par de horas, pero yo no puedo quedarme más tiempo sin que se den cuenta en la mansión Hyuga de que ya no estoy allí. Sasuke salió temprano para ir a ver a Kakashi e informarle sobre nuestra nueva situación, y buscar la opción más factible y menos problemática para salir de esto juntos. Por mi parte solo me di un baño y coloqué algo de ropa de la que tengo guardada en el armario de Sasuke. Porque claramente no podía volver a utilizar la blusa que destrozó anoche. 

N-no —Titubeé mi respuesta. Me paré de mi lugar con la intención de ir a la cocina y evitar su sonrisa cínica, pero él me lo impidió halándome de la muñeca hasta sentarme en su regazo— ¿Q-qué haces? 

—No tienes que estar celosa, sabes que la única mujer que me vuelve loco eres tú —Paseó su nariz por mi cuello olfateándome. Suspiré cerrando mis ojos, y llevando mi mano a su cabellera oscura, ya comenzaba a taparle uno de sus ojos— Y créeme que no estoy nada contento con tener que irme ahora. 

Reí bajo ante su rabieta. A veces podía ser todo un niño pequeño en el cuerpo de un hombre. Lo abracé. 

—Debo volver a casa de mi padre, Sasuke —No puedo decir “a casa” o se enojará, creo que mi elección de palabras lo complace, pero no el hecho de que me tenga que ir. 

—No estoy muy de acuerdo con esto, pero me tranquiliza el hecho de que no estaré fuera de la aldea por más de tres días, y al regresar tú te vendrás aquí conmigo —La demanda en su tono de voz no me pasó por alto. Él es así, suele ordenar y exigir para que las cosas se hagan como quiere, aunque he descubierto que puedo hacerle cambiar de opinión con un poco de dulzura y mimos. 

—¿Qué te dijo el Hokage? —Por ahora no puedo acceder a lo que me ha pedido, más bien, ordenado. No sin antes saber qué le ha dicho su antiguo sensei. 

—Me ha dicho que debo adelantarme y pedirle tu mano a Hiashi. Dice que él me acompañará puesto que fue el responsable de mis actos durante mi juicio y tiempo de redención, y así quizás pueda interceder a nuestro favor si las cosas se complican… —Comentó tan desinteresadamente, acariciando mi cabello, que casi parecía estar hablando del clima. Lo miré, a la espera de más información— Seguiré el consejo de Kakashi, y al regresar iré con tu padre. Si las cosas salen bien, en menos de un mes nos estaremos casando. 

—¿Y si las cosas salen mal? —No pude evitar preguntar. Con algo de temor… 

Te llevaré lejos de la aldea. 

Mis ojos se abrieron con sorpresa. Él no bromea, lo puedo ver en su semblante que cada palabra dicha se la está tomando con seriedad. Intenté decir algo, pero de mi boca solo salían balbuceos. Debió intuir mis nervios porque pronto me envolvió en sus brazos, acariciando suavemente mi espalda y susurrándome un tierno “Respira, nena”. 

—N-no podemos… 

—¡Claro que podemos! Ya se lo advertí a Kakashi, si tu padre no accede por las buenas, haré las cosas a mi manera. 

—P-pero…  

Hinata, ¿Realmente prefieres casarte con alguien a quien claramente no amas, antes que llevarle la contraria a tu padre? ¿Tanto miedo le tienes? —Me tomó por la nuca para que nuestras miradas se encontraran— ¿Por qué te cuesta tanto confiar en mí? 

—Yo sí confío en ti Sasuke-kun —Le afirmé, muy segura de mis palabras— S-solo no quiero causar problemas… 

Sasuke suspiró cansado. Con delicadeza me depositó en la silla a su lado y se puso de pie. Sin mirarme tomó las dos tazas que estaban en la mesa y se las llevó a la cocina, en pocos segundos escuché el agua correr, y supe que las estaba lavando. Me mantuve en mi lugar sin saber qué hacer, tenía que irme, pero la actitud silenciosa que adoptó Sasuke no me gusta nada. Luego de unos minutos de indecisión lo observé salir de la cocina y encaminarse a las escaleras, probablemente iba a la habitación. 

Mordí mi labio. No puedo dejarlo así, no me gusta que esté molesto conmigo. Lo seguí escaleras arriba y lo encontré guardando en su mochila algunos kunais y un par de pergaminos. Terminó su labor aún sin dirigirme la mirada, ni siquiera cuando me acerqué a él. No me atreví a tocarlo, y solo lo observé en silencio. Cuando terminó se giró en mi dirección, y la mirada cansada que me dirigió me llenó de pánico. He visto muchas expresiones en su rostro, y un brillo distinto en sus ojos dependiendo de la emoción que lo embargue en el momento, pero nunca lo he visto cansado de mí. Por supuesto que las misiones y entrenamiento lo dejan agotado, pero siempre cuando me mira puedo notar su alegría y alivio, de tenerme. ¿Acaso ya se está arrepintiendo? 

¿A esto te he empujado Sasuke-kun? 

—Solo quiero saber que estarás dispuesta a luchar a mi lado cuando se presente la ocasión —Su voz, tan neutra y fría me hizo temblar. Lo miré entristecida— Has colocado obstáculos entre nosotros desde que recuerdo, todo por tu padre y tu clan, un clan que no ha hecho más que ofenderte, despreciarte e incluso lastimarte.  mismo padre te ha herido, física y emocionalmente y yo he sido quien he tenido que curarte y aguantarme las ganas de ir a matar al hombre que se atreve a ponerte la mano encima, todo porque tú lo sigues defendiendo. ¡Ya estoy cansado de permanecer ocultos Hinata! Quiero poder sentir que estarás a mi lado siempre, y no que en cualquier momento obedecerás a tu padre. ¿Es que acaso si él se enteraba de lo nuestro me hubieses dejado? ¿Lo habrías hecho? 

Llevo mis manos a mi pecho, sus palabras son tan duras y ni siquiera puedo responderle sus preguntas porque… no sé qué habría hecho si la situación hubiese sido como él dice. Me avergüenza pensar que tal vez sí lo habría dejado, en aquellos momentos en los que nuestra relación no era lo que es ahora. Bajé la cabeza, y no me atreví a mirarlo cuando su risa carente de humor resonó en la habitación. Pasó por mi lado sin tocarme, dirigiéndose a la puerta. 

—Sí, creo que es mejor que no respondas —Comentó con amargura— Me iré a mi misión, estás en libertad de hacer lo que se te dé la gana. 

Sasuke desapareció y mis lágrimas se aglomeraron en mis ojos. Caí en el suelo, junto a la cama, llorando por sus frías palabras y el significado implícito. Me había dejado. 

 

 

 

No tengo ánimos para esto, sin embargo, les sonrío a mis compañeros que se encuentran ya en la oficina del Hokage. Tenía la esperanza de que no se tratara de una misión, pero al ver a ShikamaruShinoNarutoIno y Sakura sé que mis ruegos no llegaron a ningún lado. Hago una leve reverencia al Hokage, quien solo nos mira con seriedad. 

—Bien, ya que están todos aquí, les puedo dar detalles de la misión en la que son requeridos —Suspira extendiendo unos papeles sobre su escritorio donde se dejan ver algunas fotos de hombres que no logro reconocer— Estos de aquí son ninjas renegados que están buscando formar una nueva organización siguiendo los ideales de Madara Uchiha. Al principio los demás Kages y yo no pensamos que fueran a llegar muy lejos, pero sí lo han hecho. Nuevos informes del Kazekage nos hace saber que se han asentado cerca de los límites de nuestra aldea, y han crecido en números, incluso han obtenido nuevos armamentos que los convierten en un peligro potencial para la alianza shinobi. 

—Debo deducir, que esta misión será problemática —Shikamaru suspiró con fastidio, mirando los rostros de los ninjas a los que probablemente nos tocará enfrentar. 

—¡No seas tan perezoso, Shikamaru, de veras! —Exclamó Naruto, indudablemente entusiasmado. 

—¡Cállate tarado! —Sakura le propinó un golpe en la cabeza al rubio, quien solo se sobó el área afectada mirando a su compañera de equipo con pucheros— Puede continuar, Hokage-sama. 

El aludido asintió. 

—Como dice Shikamaru, está misión no será fácil. Deberán acudir al lugar donde los situó los ninjas de La Arena y hacer un reconocimiento tanto de la zona, como de los ninjas que están ahí. Dependiendo de lo que consigan, su misión será desmantelar la organización capturando a estos cinco hombres que se hacen llamar sus líderes y traerlos para interrogarlos. Debido a lo peligrosos que se han vuelto, esta misión es clasificación S, es por eso que estoy enviando a dos ninjas médico con ustedes. Shikamaru, eres el capitán del equipo, confío en que puedas crear una estrategia que les permita cumplir con la misión. Deben partir máximo en una hora. Suerte. 

Luego de escuchar la misión, salimos de la oficina del HokageNaruto iba parloteando sobre lo emocionado que estaba por tener una misión tan importante, mientras que Sakura lo regañaba por estar feliz de una situación tan delicada. Shikamaru e Ino iban más atrás, conversando seguramente de la misión, mientras que yo solo quería volver a casa y dejarme caer en la cama. Hace dos días que Sasuke se fue a escoltar la princesa, y no he sabido nada de él. Ningún halcón ha llegado a mi ventana y eso me tiene muy triste. Sé que estoy siendo tonta, puesto que él solo envía su halcón cuando se retrasa, pero debido a las últimas palabras que me dijo yo guardaba la esperanza que el de algún modo intentara contactarse conmigo. 

No es que tuviera que hacerlo, después de todo me dejó por no ser lo suficientemente fuerte para permanecer a su lado. Fui estúpida y débil. Debí confiar más en él, tiene razón, lo he estado escondiendo de todos como si me avergonzara de lo nuestro ¡Cuando no es así! No podría sentirme más orgullosa de en lo que se ha convertido. Es fuerte, hábil, inteligente y uno de los ninjas más poderosos que conozco. No hay nadie que se compare con él, ante mis ojos ni siquiera Naruto es comparable. Y yo no se lo he demostrado correctamente. No puedo seguir siendo una cobarde. 

Necesito que regrese y aclarar las cosas con él. Necesito decirle que sin importar lo que pase estaré a su lado, porque no puedo imaginarme un futuro sin SasukeLo amo, y si él está dispuesto a luchar por mí, yo lo estaré de igual manera para estar con él. 

Esperaba su regreso hoy, quizás mañana, pero ahora está misión que nos ha encomendado el Hokage me ha complicado un poco las cosas. Tendré que esperar a volver, sin embargo, estoy segura de que tardaré cómo mínimo una o dos semanas. Suspiré.  

Por favor no pierdas la fe en mí, Sasuke-kun. 

—¿Qué te sucede Hinata? —La voz de Shino me sobresaltó, mirándolo enseguida a mi lado. No había notado que ya caminábamos por las calles de La Hoja— Te ves distraída, y algo triste. 

—N-no es n-nada, Shino-kun —Le dediqué una falsa sonrisa para que no se preocupara— S-solo t-tuve problemas con p-padre. 

Sé que no puedo mentirle a mi compañero de equipo, él es muy perspicaz. Pero mencionarle a padre siempre funciona para que no indague más allá, y esta vez no fue la excepción. Él asintió, en una señal de comprensión que suele indicarme que él estará disponible para escucharme si lo necesito. Y yo se lo agradezco mucho, sé que puedo confiar en mi equipo, aunque los haya mantenido alejados de mi más grande secreto: Sasuke. 

—Por un momento pensé, que tal vez se debía a la persona de la que estás enamorada —Su comentario me hizo enrojecer, tropezándome en el camino y obteniendo la mirada curiosa de nuestros demás compañeros generacionales que iban delante de nosotros. 

—¿Estás bien, Hinata? —Indagó Ino un poco preocupada. 

—S-sí, e-estoy bien —Le sonreí. Ella asintió volviendo al lado de Shikamaru. Escucho que intenta bromear sobre su relación con Temari, colocando nervioso al Nara. 

—¿Entonces sí es eso? 

—¿P-Por qué p-piensa eso Shino-kun? —Desvío mis ojos nerviosa. No quiero mentir más, pero tampoco tengo ánimos de explicar lo que en realidad sucede. No hasta que hable con Sasuke-kun— Ya le dije q-que tuve un p-problema con padre. 

Él solo me miró largamente, para después asentir y no decir nada más.  

Quedamos en encontrarnos en la entrada de la aldea dentro de cuarentena y cinco minutos, por lo que no pierdo el tiempo en ir a casa y guardar lo necesario en mi mochila. Tengo que concentrarme en esta misión, o seré una carga para mis compañeros. Mientras mejor trabajemos, más rápido volveremos a casa y podré hablar con Sasuke-kun 

Pasado los minutos pactados, me encuentro en la entrada de la aldea. ShikamaruShino y Sakura ya estaban ahí, Ino llegó después de mí, y por último apareció Naruto corriendo, puesto que se tardó demasiado. Sakura por supuesto lo regañó, mientras el rubio le sonreía y se rascaba la nuca avergonzado. 

Partimos por orden de Shikamaru, y en el camino nos fue explicando su plan. La idea era llegar al campamento en el que se encuentra la nueva organización y vigilar sus movimientos con mi Byakugan y los insectos de ShinoNaruto utilizará sus clones de sombra para rodear el campamento y vigilar desde distintos puntos. Y llegado el momento, emboscaremos a los cinco líderes, Shikamaru utilizará su jutsu de sombras para retenerlos, mientras NarutoShino y yo nos encargamos de dejarlos inconscientes. Ino y Sakura tienen orden de permanecer resguardadas y no luchar al menos que la situación lo amerite, puesto que son las ninjas médico de nuestro equipo. 

Solo espero que todo vaya de acuerdo al plan, y podamos terminar esta misión cuanto antes. Serán por lo menos dos días de vigilancia de acuerdo a lo dicho por Shikamaru, solo para estar seguros de los movimientos que hacen los ninjas renegados y no apresurarnos.  

Suspiro. Te extraño tanto Sasuke-kun 




Entradas más populares de este blog

La obsesión de un demonio - Capítulo 1

  Capitulo 1 Necesidad Sasuke -No vayas tan rápido bastardo,  ¡Estoy agotado, de veras! -Se quejó el idiota de  Naruto  mientras  yo omitía sus palabras y seguía mi camino-  Sakura -chan dile algo.   -No creo que  Hokage -sama se moleste si descansamos unas horas  Sasuke-kun  -Expuso la  pelirosa  con notorio cansancio  en su voz. Y oh sorpresa, no me importó.   No les dije nada, en cambio aumenté la velocidad en mis pasos. No es mi culpa que sean débiles. ¡ Joder !  Estuvimos en la misma misión, y  yo  no me estoy quejando.   Tal vez tenga  una razón oculta, pero eso no es relevante. Ellos deben entrenar más .   Y yo necesito llegar a la aldea.   Ahora.   Naruto  siguió quejándose, aumentando mi mal humor. Si  sigue  a sí  no me temblará el pulso para  atravesarlo con el  chidori . Tres semanas en una estúpida misión con ellos fue demasiado. Maldit...

La obsesión de un demonio - Capítulo 3

Capítulo 3 El inicio de todo Los capítulos en cursiva serán recuerdos de los personajes. Sasuke No puedo creer que nos hayan emboscado de esta manera. Se supone que sería una simple misión de escolta, donde nada más con la  Hyuga  y conmigo bastaba. Estaba claro que  Kakashi  me mandó para hacer doble trabajo: cuidar del importantísimo comerciante, y de la princesa del  Byakugan . Eran un fastidio, pero pensé que sería fácil mantener un ojo en esos dos mientras caminaban frente a mí, no había razón para que decidieran atacarnos. No si eran lo suficientemente listos.   Lástima por estos cinco intentos de  shinobi  que ahora reposaban frente a mí.  O bueno, por lo menos sus cuerpos inertes.  No me dieron opción, no quisieron detenerse y habían atacado a la  Hyuga  sin contemplación. Además de golpear al tipo que escoltábamos. Y esa sería toda la explicación que le daría al sexto  Hokage  cuando preguntara  si fue n...

La obsesión de un demonio - Capítulo 2

  Capítulo 2 El cazador y su presa Hinata -¡ Oye  Hinata ! -Giré mi rostro encontrándome con  Kiba  y  Akamaru  que venían hacia mí , saludándome  efusivamente  con la  mano . Les sonreí acercándome también- Vamos a comer BBQ, ¿Vienes con nosotros?  Shino  nos está esperando.   -M-me encantaría  Kiba-kun  -Acepté acariciando el pelaje de  Akamaru  cuando llegó junto a mí.   En realidad ,  no tenía planes para esta mañana,  aparte de esperar a encontrarme con  Sasuke-kun . Más temprano había despertado en sus brazos luego  de tres largas semanas de extrañarlo, y fue como si estuviese en un sueño. Un maravilloso sueño  donde tenía al  hombre que amo, rodeándome protectoramente con sus brazos,  aún  estando dormido.    Jamás me imaginé que luego de ser rechazada por cierto rubio al que admiro,  el destino me arrojaría  contra aquel fuerte y cálido...